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Estas son las razones legales por las que no debes espiar el móvil de tu pareja

Con el avance tecnológico actual cada vez es más fácil controlar todos los movimientos de una persona, por ejemplo a través del GPS del teléfono. ¿Esto es legal? ¿El delito?

18 abr 2017 en Privacidad y nuevas tecnologías - Lectura: min.

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También es posible controlar las personas con las que se relaciona a través de las redes sociales e incluso es posible instalar cierto tipo de programas espía en los ordenadores o teléfonos inteligentes para monitorizar su actividad, desde llamadas o e-mails hasta chats de whatsapp, todo ello desde nuestro propio terminal. Incluso para los menos avanzados en conocimientos tecnológicos también es fácil controlar a su pareja con acciones tan simples como coger el terminal, mientras se ducha por ejemplo, y ver el contenido, pero ¿es esto legal? ¿Qué consecuencias puede acarrear?

Independientemente de que este tipo de acciones puedan tener per se consecuencias legales, es indispensable para nosotros manifestar que el control del teléfono de la pareja es algo que ninguno de nosotros debería de realizar, pues lesiona el respeto que cada uno debe de tener por sí mismo y por su pareja. La base de las relaciones se sostiene en la confianza entre los miembros de la pareja, y el control de cualquiera de las áreas de la vida de la otra persona es una línea roja que nunca se debe de traspasar. Sin embargo, cuando realizas una búsqueda en Internet sobre el tema puedes hacerte una idea de que existen infinidad de aplicaciones móviles que permiten realizar esos seguimientos y muchas más personas interesadas en adquirirlos de las que podemos imaginarnos. Por ello, hoy vamos a hablar de las razones legales por las que no debes espiar ni controlar el teléfono de tu pareja.

Como ya hemos avanzado, estas acciones conllevan una sanción legal que en algunos casos podría incluso llegar a ser una pena privativa de libertad (prisión), pues son consideradas violencia de género siempre y en todo caso. Así lo advierte incluso el Ministerio de Sanidad, que en su nueva campaña contra la violencia de género en adolescentes y entornos digitales, denuncia que estas prácticas también forman parte de esta lacra social. Pero, al contrario de lo que parece suceder en adolescentes, tras la búsqueda en Internet parece que son más las mujeres adultas que los hombres, las que buscan espiar el móvil de sus parejas.

En concreto, este comportamiento de espiar a la pareja a través de aplicaciones del teléfono, o simplemente cotilleando el mismo, se considera violencia psíquica contra la pareja, y al llegar a ser algo habitual,el Código Penal establece en su artículo 173.2 que se tratará de un delito que estará castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años, más la prohibición de tener o portar armas durante un periodo de tres a cinco años. Para que se pueda condenar por el delito no es necesario más que la pareja se entere de que se están cometiendo los hechos y denuncie los mismos, no es necesario que la pareja pida que no se vuelvan a repetir ni nada de eso. Por ello, si en algún momento alguien detecta que su pareja le está espiando debe denunciar los hechos y no consentir que se sigan cometiendo, entre todos hemos de concienciar de que cada persona tiene su propia esfera de intimidad que debe ser respetada y que sólo ella decide que quiere compartir con los demás.

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Comentarios (2)

  • Carmen

    Estoy totalmente de acuerdo contigo María Jesús.me parece muy bien que se defienda el maltrato y se castigue al maltratador. Pero esta ley provoca que muchas mujeres hundan la vida a un hombre denunciando falso maltrato para vengarse y hacer daño porque la ley automáticamente le detiene y ahora q demuestre q no ha sido. No debería demostrarse antes los hechos? Muchos hombres no pueden rehacer sus vidas porque siguen atados a veces hasta manteniendo a una vaga aprovechada q podría trabajar y no lo hace xq recibe una pensión, algunas además con otra pareja viviendo en la casa q el ex marido sigue pagando a sus hijos a los q a lo mejor ni puede ver cuándo quiere. No hay derecho a eso. Muchos hombres están sufriendo eso...siendo incluso mejores y más aptos para ocuparse de sus hijos q su propia madre.... Porque hay de todo y eso existe y lo sabemos. Muy mal...igualdad para todo.

  • Maria Jesús calvo

    Por lo que he leído, se entiende que con la simple sospecha de que la pareja espía las llamadas, mensajes etc, ya puede denunciar y no hace falta que aporte pruebas de que realmente ha existido o existe una violación de la intimidad. Si es así ¿Dónde queda la presunción de inocencia? ¿No debe el denunciante aportar pruebas inequívocas de este hecho? ¿Cómo puede defenderse la parte denunciada si todo se basa en la mera sospecha y/o en la palabra de uno contra la del otro? Por otro lado, en el artículo se comenta que las mujeres adultas son las que espían y controlan màs el móvil de sus parejas. ¿También en este caso se considera "violencia de género"? ¿O solo se aplica, con todas las consecuencias inmediatas, incluso de detención y calabozo hasta pasar a disposición judicial (Juzgado de Violencia de Gènero) y consecuencias posteriores, incluida la omisión de la presunción de inocencia, cuando quien espía es hombre, pero si es mujer la denunciada, o se archiva, o pasa a la vía penal con lo que supone, aportar pruebas? Tengo la sensación de que se está judicializando todos los aspectos de la vida y no para bien ni para mejorar pese a que no dudo de que esa sea la intención del legislador. Creo que hemos llegado a un punto en donde la influencia mediática, con sus innumerables denuncias y juicios entre ese mundillo del famoserío de los programas "basura", ha calado en una parte de la sociedad que ha dejado de utilizar el sentido común y, por supuesto, las normas de convivencia, el respeto y el diálogo. Un lamentable ejemplo de todo esto ha sido la denuncia de ese niño interpuesta contra su madre por quitarle el móvil y apremiante a realizar sus tareas escolares, que forma parte de las obligaciones de los hijos hacia sus padres o tutores. Hace tiempo que considero que la Ley contra la violencia de género es más perjudicial que beneficiosa. Pienso que los casos de maltrato deberían ser atendidos y estudiados de manera más eficaz, pero el hecho de que cualquier mujer, en cualquier momento pueda acusar a su pareja y ex pareja y sin más, este sea detenido y acusado solo por las afirmaciones vertidas sin más prueba ni testigos, está generando en el colectivo masculino una sensación (para mí real) de indefensión e impotencia cuando una separación/divorcio entra en una fase de desacuerdo. La percepción de que en cualquier momento la mujer utilice esta "arma" puesta en sus manos, tiene que crear inseguridad y miedo ante lo que se le pueda acusar y sus consecuencias legales, familiares, laborales, sociales... Además, cuando está situación ocurre, y ustedes saben que es más frecuente que lo que los medios de comunicación informan y la administración admite, si queda demostrado que la mujer ha mentido, no pasa nada. No es que sea condenada por perjurio y tenga que hacer servicios comunitarios, sencillamente ni siquiera se le apercibe. No le pasa nada por haber hundido la reputación de su ex, por haber humillado su persona, por haber sembrado mentiras insidiosas y calumnias. Nada. Siempre quedará el recuerdo de que ella es una víctima y su ex pareja un maltratador. Todas estas situaciones, a mí modo de ver tan injustas y contrarias a lo que la Constitución protege en dos de sus apartados: por un lado la presunción de inocencia y por otro lado, la igualdad de todos ante la Ley, sin discriminación por sexo, edad, religión, raza etc, crean un ambiente no sólo de desconfianza, también el tan temido "mujeres contra hombres" y "hombres contra mujeres". Esta ley ha conseguido lo que los movimientos feministas más radicales de los años 60 y 70 no consiguieron porque se impuso el sentido común y la razón. La lucha de las mujeres por la igualdad laboral, social, legal y demás derechos, pero unidos hombres y mujeres. Si las mujeres conseguimos que se nos reconociesen unos derechos, también beneficiaba a los hombres, al hacer una sociedad más plural. Pero esta Ley parece que fuese redactada por algún miembro furibundo de ese escaso y rencoroso reducto del feminismo más radical e intolerante. Opino que va siendo hora de modificar radicalmente esta contraproducente Ley y de que se haga una revisión por parte de algún órgano encargado de vigilar las no pocas y controvertidas decisiones del Tribunal Constitucional. Y si no existe entonces URGE crear una comisión que vigile las sentencias del Constitucional y devuelva la credibilidad y la imparcialidad que hace años perdió totalmente. Incluso podría ser desde el Defensor del Pueblo aunque y sobre todo en este caso sean asuntos ya juzgados.

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